Se distingue por sus partes superiores color gris marrón oscuro, partes inferiores grises con un lavado rojo marrón. Los machos son más grises que las hembras y tienen el doblado del ala de un brillante color rojizo marrón. La hembra tiene un pecho más claro con más barras y es un cuarto más grande que el macho.
Frecuentemente permite el acercamiento antes de salir volando. Se alimenta de lagartos, serpientes, ratones, murciélagos y algunos anfibios, insectos y pequeñas aves
Históricamente, los gavilanes anidan en árboles altos y palmeras. Hoy en día, con cada vez menos árboles de madera en pie, los gavilanes anidan, casi en su totalidad, en las palmeras. Si bien estas son buenos de anidación suponen un problema, las hojas de palma natural se despegan y se caen durante todo el año. Si las hojas de palma que apoyan el nido desaparecen mientras que todavía hay huevos o muy pequeños polluelos en el interior, esto podría significar un problema. Si los huevos o los jóvenes caen al suelo, hay muy pocas posibilidades de que sobrevivan.
Debido a que la población de gavilanes de La Hispaniola es pequeña (unos 300 individuos) y aislado (que se encuentra solamente en un área), esta especie se encuentra en un mayor riesgo de extinción. Si un huracán o enfermedad afectaran la zona, la población podría desaparecer inmediatamente. Si tal evento ocurriera, las especies se perderían para siempre.
El gavilán come casi cualquier cosa lo suficientemente pequeña como para atraparlo. Se alimentan de serpientes, lagartos, ranas y sapos, pequeños roedores, murciélagos y aves. En un estudio de 20 parejas nidificantes, biólogos identificaron que el 97% de las presas son reptiles.
Los gavilanes son cazadores pacientes. A diferencia de algunas otras aves rapaces que vuelan alto en el cielo en busca de alimento, los gavilanes pasan mucho tiempo encaramado en ramas de árboles. Cuando logra ver a su presa se lanza en picada a troncos o el suelo. Durante la temporada de anidación, y quizá todo el año, son capaces de almacenar alimentos para ser consumidos después. Esto les ahorra tiempo y energía, y les permite tomar ventaja de una fácil captura, en lugar de dejarlo escapar porque no tienen hambre en este momento.





